Creo que la palabra “comprometerse” está cada vez más devaluada en nuestra sociedad. Nadie se compromete con nada ni con nadie. Tal vez esta sea una de las principales razones por la cual todo marcha tan mal. Los padres no se implican en las relaciones con sus hijos, los gobernantes no lo hacen con los ciudadanos, el marido con su mujer, ni la mujer con su marido. El fútbol está tan arraigado en nuestra escena social diaria, que tampoco le escapa a la cuestión.
El accionar de los actores sociales que forman parte del mundo de nuestra liga, da cuenta de que no es necesario ir tan lejos, para palpar el poco compromiso reinante en el deporte más lindo del mundo. Quien no esté de acuerdo con lo que estoy diciendo, ¿como explica que para el Tribunal de Penas es coherente pegarle a un árbitro por sólo $7500? Mucho peor aún, ¿Qué me dice acerca de que un directivo no mida las consecuencias y golpee salvajemente a un árbitro? ¿Ahí donde queda el compromiso de una persona que supuestamente tendría que ser consciente del cargo que ocupa y debería dar el ejemplo?
Menos grave tal vez, porque se ve con frecuencia pero repudiable es también la actitud de algunos árbitros, que por “falta de compromiso” deciden hacer lo más fácil. Por ejemplo, expulsar a dos jugadores, cuando el que merecía la pena era sólo uno. Quiero aclarar que nunca creí en la mala fe de los hombres de negro, pero sí en su poca responsabilidad con lo que sucede en el juego.
Podemos continuar, porque la lista es larga. La misma incluye a cuerpos técnicos con ánimos alterados que trasladan su ira a la gente y jugadores que hacen lo mismo, al enojarse y no comprender que si alguien le grita un gol a su ex equipo, no tiene nada de malo. Así no queda nadie afuera, la completamos con periodistas que en circunstancias eligen callar y la gente, que se maneja con total impunidad para decir y/o hacer cualquier barbaridad en la cancha.
Sólo basta tener dos dedos de frente para darse cuenta que estamos viajando por el camino incorrecto y de seguir así todo va a terminar muy mal. Es necesario recalcar que todos estamos involucrados y formamos parte de esto. Desde quienes ocupan los cargos más importantes hasta periodistas, árbitros, jugadores y cuerpo técnico. Y aunque muchas veces parecen desentenderse de la cuestión, también quienes sólo van a la cancha a ver jugar a su equipo.
No es que yo sea pesimista, sino que la realidad supera mi optimismo. De todos modos, creo que estamos a tiempo de cambiar de carretera. Para eso, es necesario que cada uno comprenda su función, porque desde cada pequeño lugar se puede hacer mucho. Sólo basta con comprometerse un poco más con este fútbol que tanto decimos querer.
Texto perteneciente a Diego Gironelli. Publicado en el periódico deportivo El Alargue, el 6 de diciembre de 2010.
lunes, 13 de diciembre de 2010
sábado, 4 de diciembre de 2010
Fútbol y comportamiento… ¿humano?
La cobardía de descalificar a los otros, cuando no somos capaces de hacernos cargo siquiera de nosotros mismos.
Lunes 29 de noviembre, miro por la ventana, pienso en el campeonato que está llegando a su fin y me abstraigo de lo esencialmente futbolístico para hacer hincapié en la gente y su comportamiento. Al realizarlo intento ser positivo, pero al ser objetivo caigo en la resignación. Es como si la historia se hubiera repetido. El camino es siempre igual y año tras año me encuentro con más de lo mismo. El comentario en el banco, la carnicería de Juan o el mercadito de la vuelta de la esquina no cambia jamás. Se habla sobre árbitros con desempeños mediocres, lo que dijo el Periodista de El Alargue o de la 101, lo “burro” que es tal o cual jugador y demás. “Que este no puede dirigir más”, “Que el otro no tiene vergüenza para jugar al fútbol”, “Que Pepito tiene un micrófono y no tiene idea”, “que Fulano no siente la camiseta” o “que Mengano viene sólo por la plata”
Para acusar somos expertos, para descalificar, especialistas. El dedo indicador lo usamos con tal facilidad que ni nos detenemos a pensar un segundo en los otros y las posibles causas de sus humanos errores. Nuestra opinión es la única que vale y la del resto, basura pura. Estamos subidos al atril del ego y de allí no queremos bajarnos. Nos alimentamos con los comentarios de los demás, que reflejan nuestra postura y así nos sentimos inequívocos de lo que decimos. Sólo así adquirimos seguridad, porque si fuésemos la única persona subida al alambrado, insultando y basureando cuanto jugador se cruce por frente a nuestros ojos, se nos desmoronaría la cara de vergüenza. Nos sentiríamos cual rata de alcantarilla y sólo así caeríamos en la cuenta de lo que generamos con el proceder de nuestros actos.
Miro por la ventana, me pongo a pensar en el comportamiento humano y me pregunto: ¿Será que cada día somos menos humanos?, ¿Será que nuestra propia soberbia nos hace impune?, o… ¿será que nuestras vidas marchan tan pero tan mal, que no podemos hacernos cargos de lo infelices que somos y necesitamos descargarnos despedazando a los otros? Esos “otros”, que viéndolos con una mirada más humana, no terminan siendo ni más ni menos que “los nuestros”.
Texto pertecneciente a Diego Gironelli. Publicado el 29 de noviembre de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue.
Lunes 29 de noviembre, miro por la ventana, pienso en el campeonato que está llegando a su fin y me abstraigo de lo esencialmente futbolístico para hacer hincapié en la gente y su comportamiento. Al realizarlo intento ser positivo, pero al ser objetivo caigo en la resignación. Es como si la historia se hubiera repetido. El camino es siempre igual y año tras año me encuentro con más de lo mismo. El comentario en el banco, la carnicería de Juan o el mercadito de la vuelta de la esquina no cambia jamás. Se habla sobre árbitros con desempeños mediocres, lo que dijo el Periodista de El Alargue o de la 101, lo “burro” que es tal o cual jugador y demás. “Que este no puede dirigir más”, “Que el otro no tiene vergüenza para jugar al fútbol”, “Que Pepito tiene un micrófono y no tiene idea”, “que Fulano no siente la camiseta” o “que Mengano viene sólo por la plata”
Para acusar somos expertos, para descalificar, especialistas. El dedo indicador lo usamos con tal facilidad que ni nos detenemos a pensar un segundo en los otros y las posibles causas de sus humanos errores. Nuestra opinión es la única que vale y la del resto, basura pura. Estamos subidos al atril del ego y de allí no queremos bajarnos. Nos alimentamos con los comentarios de los demás, que reflejan nuestra postura y así nos sentimos inequívocos de lo que decimos. Sólo así adquirimos seguridad, porque si fuésemos la única persona subida al alambrado, insultando y basureando cuanto jugador se cruce por frente a nuestros ojos, se nos desmoronaría la cara de vergüenza. Nos sentiríamos cual rata de alcantarilla y sólo así caeríamos en la cuenta de lo que generamos con el proceder de nuestros actos.
Miro por la ventana, me pongo a pensar en el comportamiento humano y me pregunto: ¿Será que cada día somos menos humanos?, ¿Será que nuestra propia soberbia nos hace impune?, o… ¿será que nuestras vidas marchan tan pero tan mal, que no podemos hacernos cargos de lo infelices que somos y necesitamos descargarnos despedazando a los otros? Esos “otros”, que viéndolos con una mirada más humana, no terminan siendo ni más ni menos que “los nuestros”.
Texto pertecneciente a Diego Gironelli. Publicado el 29 de noviembre de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Aquella tierna mirada
Miércoles 17 de junio, día nublado y a punto de llover. Paso por delante del cine y me detengo a observar la cartelera; pues el clima invita, hoy tengo un poco de tiempo y me gustaría ver una película.
Luego de mirar los afiches de cada uno de los estrenos, me detengo en el último, el cual muestra el rostro de un viejo con la mirada más profunda y pura que haya visto en mi vida. Anonadado, me sumerjo en sus ojos y por varios minutos no puedo sacar mi vista de su mirada. De repente tengo un defasaje. Es como si parte de la historia a ver, ya la hubiese vivido. O más bien, que a través de esos ojos ya la hubiese comprendido.
En ese momento comienzo a dudar y me pregunto si vale la pena entrar a ver algo que tal vez ya conozca. Entonces, decido dar media vuelta y dejar lo del el cine para otro día, pero camino una cuadra y me doy cuenta que es imposible olvidarme de esa mirada. Por eso, sin dudarlo vuelvo y me dirijo hacia la boletería, no sin antes observar mi reloj. Son las cuatro y a las seis tengo un compromiso importante, por lo cual decido preguntar la duración de la película. “Dura noventa años” me dice el señor detrás de la barra. Lo miro fijo a los ojos esperando su risa, en alusión a que seguramente se trataba de una broma, pero increíblemente el hombre esbelto y de bigotes abultados no hace ni una mueca y continúa mirándome serio.
Más allá de todo, necesitaba comprender un poco acerca de esos ojos que tanto me atrapaban. Por eso continúo mi camino y antes de ingresar a la sala, entrego el boleto a quien corresponde; éste me mira como quien mira a un loco y me pregunta si de verás iba a ver esa película. Me observa un rato largo y esboza un intento de risa, esperando que responda de igual manera, para constatar que se trataba de un chiste. Pero yo no muevo ni una sola articulación y le digo que debo ingresar ya mismo porque se me hacía demasiado tarde. El hombre sorprendido y con los ojos gigantes me agarra el ticket y yo entro a ver la película. Abro las cortinas y observo las cientos de butacas que tengo para elegir. Claro, están todas vacías, pues ¿quien entraría a ver una película de noventa años de duración? Recorro la sala de punta a punta y elijo el mejor lugar, me siento cómodamente y muy relajado me dispongo a disfrutar al menos una parte de esa extensa historia.
En un momento logro abstraerme de esos ojos, miro el reloj y me doy cuenta que se me hace tarde. Más allá de lo mucho que me quedó por ver pude comprender bastante, o al menos lo esencial. Contaba la vida de un maestro, que sin tiza ni pizarrón brindaba lecciones de vida mediante el simple hecho de vivir. Narraba acerca de la historia de un héroe, que sin capa ni espada era profundamente idolatrado por sus seres más queridos. Un tesoro perdido en un mundo en el cual los ejemplos no sobran, una joya invaluable, un manual abierto del respeto hacia la vida. En fín, se trataba de la vida de un viejo con la mirada más transparente que haya visto alguna vez.
Tras levantarme de la butaca, salgo corriendo del cine, el de los tickets vuelve a mirarme con extrema rareza, al llegar a la calle me tomo un taxi y me voy al médico. A todo esto, extrañamente el día había cambiado por completo, había un sol radiante y un cielo limpio y puro…como la mirada del viejo.
Luego de salir del doctor decido ir de mis nonos, es raro siendo miércoles, pero tengo mucha necesidad de visitarlos. Entonces llego a la casa, abro la puerta y grito un poco. De todos modos no encuentro a nadie, por lo cual recorro el pasillo y me voy al tallercito. Ahí lo veo a mi abuelo de espaldas, y le grito ¡Nonooo! Entretenido, arreglando unos zapatos no logra escucharme. Por eso voy hacía él y de repente se da vuelta y me mira fijo a los ojos. Casi sin reacción, me quedo totalmente paralizado, y en un instante, que pareciera casi un siglo, contemplo tiernamente su mirada y lo comprendo absolutamente todo.
Texto perteneciente a Diego Gironelli. Inspirado en mi abuelo Pedro, al cumplir noventa años.
Luego de mirar los afiches de cada uno de los estrenos, me detengo en el último, el cual muestra el rostro de un viejo con la mirada más profunda y pura que haya visto en mi vida. Anonadado, me sumerjo en sus ojos y por varios minutos no puedo sacar mi vista de su mirada. De repente tengo un defasaje. Es como si parte de la historia a ver, ya la hubiese vivido. O más bien, que a través de esos ojos ya la hubiese comprendido.
En ese momento comienzo a dudar y me pregunto si vale la pena entrar a ver algo que tal vez ya conozca. Entonces, decido dar media vuelta y dejar lo del el cine para otro día, pero camino una cuadra y me doy cuenta que es imposible olvidarme de esa mirada. Por eso, sin dudarlo vuelvo y me dirijo hacia la boletería, no sin antes observar mi reloj. Son las cuatro y a las seis tengo un compromiso importante, por lo cual decido preguntar la duración de la película. “Dura noventa años” me dice el señor detrás de la barra. Lo miro fijo a los ojos esperando su risa, en alusión a que seguramente se trataba de una broma, pero increíblemente el hombre esbelto y de bigotes abultados no hace ni una mueca y continúa mirándome serio.
Más allá de todo, necesitaba comprender un poco acerca de esos ojos que tanto me atrapaban. Por eso continúo mi camino y antes de ingresar a la sala, entrego el boleto a quien corresponde; éste me mira como quien mira a un loco y me pregunta si de verás iba a ver esa película. Me observa un rato largo y esboza un intento de risa, esperando que responda de igual manera, para constatar que se trataba de un chiste. Pero yo no muevo ni una sola articulación y le digo que debo ingresar ya mismo porque se me hacía demasiado tarde. El hombre sorprendido y con los ojos gigantes me agarra el ticket y yo entro a ver la película. Abro las cortinas y observo las cientos de butacas que tengo para elegir. Claro, están todas vacías, pues ¿quien entraría a ver una película de noventa años de duración? Recorro la sala de punta a punta y elijo el mejor lugar, me siento cómodamente y muy relajado me dispongo a disfrutar al menos una parte de esa extensa historia.
En un momento logro abstraerme de esos ojos, miro el reloj y me doy cuenta que se me hace tarde. Más allá de lo mucho que me quedó por ver pude comprender bastante, o al menos lo esencial. Contaba la vida de un maestro, que sin tiza ni pizarrón brindaba lecciones de vida mediante el simple hecho de vivir. Narraba acerca de la historia de un héroe, que sin capa ni espada era profundamente idolatrado por sus seres más queridos. Un tesoro perdido en un mundo en el cual los ejemplos no sobran, una joya invaluable, un manual abierto del respeto hacia la vida. En fín, se trataba de la vida de un viejo con la mirada más transparente que haya visto alguna vez.
Tras levantarme de la butaca, salgo corriendo del cine, el de los tickets vuelve a mirarme con extrema rareza, al llegar a la calle me tomo un taxi y me voy al médico. A todo esto, extrañamente el día había cambiado por completo, había un sol radiante y un cielo limpio y puro…como la mirada del viejo.
Luego de salir del doctor decido ir de mis nonos, es raro siendo miércoles, pero tengo mucha necesidad de visitarlos. Entonces llego a la casa, abro la puerta y grito un poco. De todos modos no encuentro a nadie, por lo cual recorro el pasillo y me voy al tallercito. Ahí lo veo a mi abuelo de espaldas, y le grito ¡Nonooo! Entretenido, arreglando unos zapatos no logra escucharme. Por eso voy hacía él y de repente se da vuelta y me mira fijo a los ojos. Casi sin reacción, me quedo totalmente paralizado, y en un instante, que pareciera casi un siglo, contemplo tiernamente su mirada y lo comprendo absolutamente todo.
Texto perteneciente a Diego Gironelli. Inspirado en mi abuelo Pedro, al cumplir noventa años.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Un Lucero en la oscuridad
El Globito de Casilda no se quiere dar por vencido y derrotó 2 a 0 al León. Los goles los anotó Manuel Lucero. El ex Atlético Chabás le amargó la tarde a los de Pozzi y le da una luz de esperanza al Casilda Club, que quiere pelear por la clasificación.
El campo de juego hacía recordar a aquella semifinal entre el Lagunero y Unión Deportiva en 2009. La lluvia caída en Chabás afecto el verde césped, que adquirió tonalidad marrón a causa del barro reinante. El desarrollo del partido giró en torno al principal protagonista, el agua. Sin lugar a dudas, la misma influyó para que el espectáculo resulte deslucido, impreciso y chato. Sin embargo, las condiciones climáticas reinantes poco le importaron a los de Yapeyú, que se volvieron a levantar antes de que el conteo llegase hasta diez, para demostrar una vez más que en el campeonato no están knock out.
Hablando de guantes, el que pegó primero fue el visitante, que ni siquiera dio tiempo a que los equipos pudieran acomodarse dentro del campo de juego. Manuel Lucero fue el encargado de abrir el marcador para Casilda Club, que en sólo cinco minutos ya marcaba una diferencia. Como si esto fuese poco para los de Pozzi, dos minutos más tarde llegaría la tempranera expulsión de Razzini, que condicionó al local a jugar casi todo el partido con un hombre de menos.
En los minutos posteriores al gol, Lucero demostró ser el jugador más desequilibrante del partido. Enganchando generalmente desde izquierda hacía adentro, tuvo preocupada a la defensa lagunera, que a partir de la expulsión de Razzini, tuvo que empezar a defender con tres hombres y mostró varias desatenciones.
Hasta la primera media hora de juego, más allá de las imprecisiones y los errores a causa del mal estado del campo, los dos generaban chances. El mediocampo pasaba inadvertido y sin lucirse Atlético y Casilda Club contaban con oportunidades para llegar al gol. Sin embargo no lo lograron y los últimos quince minutos fueron chatos y aburridos.
En el complemento el anfitrión lo fue a buscar, pero sin demasiadas ideas. De tres cuarto para adelante era inofensivo, no había nadie que pudiese desequilibrar y por ende, generar alguna posibilidad factible de empatar era todo una proeza para los de Pozzi. Mientras tanto, Casilda Club era más compacto. Con un hombre de más y con los huecos que se iban generando por la desesperación del local, la visita se animaba a ir en busca del segundo y lo logró a diez minutos del final. Otra vez Lucero apareció para sentenciar el resultado y darle una pizca de ilusión a Casilda Club, que tiene tres partidos por delante, con la obligación de ganarlo a todos para poder lograr la clasificación.
Texto perteneciente a Diego Gironelli. Publicado el doce de julio de 2010 en el periódico deportivo El Alargue.
El campo de juego hacía recordar a aquella semifinal entre el Lagunero y Unión Deportiva en 2009. La lluvia caída en Chabás afecto el verde césped, que adquirió tonalidad marrón a causa del barro reinante. El desarrollo del partido giró en torno al principal protagonista, el agua. Sin lugar a dudas, la misma influyó para que el espectáculo resulte deslucido, impreciso y chato. Sin embargo, las condiciones climáticas reinantes poco le importaron a los de Yapeyú, que se volvieron a levantar antes de que el conteo llegase hasta diez, para demostrar una vez más que en el campeonato no están knock out.
Hablando de guantes, el que pegó primero fue el visitante, que ni siquiera dio tiempo a que los equipos pudieran acomodarse dentro del campo de juego. Manuel Lucero fue el encargado de abrir el marcador para Casilda Club, que en sólo cinco minutos ya marcaba una diferencia. Como si esto fuese poco para los de Pozzi, dos minutos más tarde llegaría la tempranera expulsión de Razzini, que condicionó al local a jugar casi todo el partido con un hombre de menos.
En los minutos posteriores al gol, Lucero demostró ser el jugador más desequilibrante del partido. Enganchando generalmente desde izquierda hacía adentro, tuvo preocupada a la defensa lagunera, que a partir de la expulsión de Razzini, tuvo que empezar a defender con tres hombres y mostró varias desatenciones.
Hasta la primera media hora de juego, más allá de las imprecisiones y los errores a causa del mal estado del campo, los dos generaban chances. El mediocampo pasaba inadvertido y sin lucirse Atlético y Casilda Club contaban con oportunidades para llegar al gol. Sin embargo no lo lograron y los últimos quince minutos fueron chatos y aburridos.
En el complemento el anfitrión lo fue a buscar, pero sin demasiadas ideas. De tres cuarto para adelante era inofensivo, no había nadie que pudiese desequilibrar y por ende, generar alguna posibilidad factible de empatar era todo una proeza para los de Pozzi. Mientras tanto, Casilda Club era más compacto. Con un hombre de más y con los huecos que se iban generando por la desesperación del local, la visita se animaba a ir en busca del segundo y lo logró a diez minutos del final. Otra vez Lucero apareció para sentenciar el resultado y darle una pizca de ilusión a Casilda Club, que tiene tres partidos por delante, con la obligación de ganarlo a todos para poder lograr la clasificación.
Texto perteneciente a Diego Gironelli. Publicado el doce de julio de 2010 en el periódico deportivo El Alargue.
NOTA A LEO FERNÁNDEZ, DT DE ATLÉTICO PUJATO
“Siempre hay que apuntar a la clasificación”
En su regreso a la Liga, Leo opta por ser cauto. Para él, primero se tienen que clasificar y después se verá hasta donde se llegará.
Luego de su paro por Tiro Federal, Fernández actualmente está trabajando en Renato Sesarini, en un importante proyecto que encabeza el padre de Lionel Messi. Pero lo más importante para el mundo de la Casildense, es que el DT está nuevamente en la Liga, y otra vez, al igual que en el 2008, se calza la pilcha del Pincha para afrontar una nuevo campeonato.
- Empiezan con 9 de Julio. ¿Qué te parece el comienzo?
La verdad que lo tomo con tranquilidad. Evidentemente va a ser un torneo competitivo y no hay que elegir. Yo creo que en el arranque no hay rivales más accesibles que otros, porque son todos complicados. Respetamos a todo el mundo, nosotros vamos a hacer lo nuestro y 9 también lo hará.
- Otra vez en la Casildense. ¿Tenías muchas ganas de regresar?
Sí, la verdad que uno ha vuelto para tratar de hacer algo importante en la Liga, tras una experiencia espectacular que me ha tocado vivir. En este lapso de no estar en la Liga, uno aprendió mucho y la idea es llevar es llevar todo eso a cabo dentro del plantel que tenemos.
- ¿Qué te motivó a ser nuevamente el DT de Pujato?
El club. Sinceramente el club, por el orden, por el trato que he recibido cuando estuve, porque siempre estuvieron al lado de uno cuando me había ido. Pujato es una institución que te da tranquilidad para poder trabajar en todo sentido, desde lo laboral, el crecimiento personal, hasta lo económico.
- Llegaron algunos, otros se fueron. ¿Estás conforme con el plantel que armaste?
Sí, sinceramente conformamos el plantel que queríamos. Los dirigentes me dieron todo el apoyo para armar esto que armamos, y bueno…uno esta muy contento porque los jugadores que llegaron lo trajimos nosotros, con la expectativa obvia de que puedan hacer bien las cosas. Esta confianza que nosotros le brindamos, esperemos que ellos la puedan retribuir dentro del campo de juego.
- ¿Hay algún jugador que no conocías y te llamó la atención?
No, porque sinceramente los conozco a todos. A Salvi lo vimos con Pablito D´ Alessandro dos entrenamientos, cuando él estaba trabajando con jugadores libres. La verdad que nos llenó la vista muy rápido y tomé la decisión de incorporarlo y creo que va a ser una de las revelaciones de este torneo.
- Al arreglar con un club siempre se habla de proyectos. ¿Cuál le presentaste vos a Pujato?
El proyecto que siempre tenemos nosotros en mente. Como lo hicimos en Aprendices, tratar de incorporar muchos juveniles al primer plantel. Yo opino y lo vengo repitiendo desde que el primer día que pise la Liga, que los clubes van a tener que seguir invirtiendo en divisiones inferiores, porque no van a poder soportar el presupuesto que quieren manejar algunos clubes, llevando doce o quince jugadores. Ellos van a tener que seguir trabajando mucho y haciendo hincapié en divisiones inferiores, para seguir formando juveniles que le puedan dar frutos en sus clubes.
- ¿Llegando hasta que etapa se siente conforme en este campeonato?
Es difícil, porque ahora se ha complicado un poco. Siempre hay que apuntar a la clasificación. Evidentemente, si uno se pone a hablar con los quince entrenadores de los equipos, en su mentalidad, en sus ganas, en sus pensamientos está salir primero. No creo que ninguno de los entrenadores no sueñe con no salir campeón en este torneo. Después se irán marcando pautas de quien anda mejor, quien anda peor en el campeonato, pero nosotros primeramente apuntaremos a clasificar para estar en los puestos de vanguardia.
Texto perteneciente a Diego Gironelli. Publicado el 26 de febrero de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue, Casilda.
En su regreso a la Liga, Leo opta por ser cauto. Para él, primero se tienen que clasificar y después se verá hasta donde se llegará.
Luego de su paro por Tiro Federal, Fernández actualmente está trabajando en Renato Sesarini, en un importante proyecto que encabeza el padre de Lionel Messi. Pero lo más importante para el mundo de la Casildense, es que el DT está nuevamente en la Liga, y otra vez, al igual que en el 2008, se calza la pilcha del Pincha para afrontar una nuevo campeonato.
- Empiezan con 9 de Julio. ¿Qué te parece el comienzo?
La verdad que lo tomo con tranquilidad. Evidentemente va a ser un torneo competitivo y no hay que elegir. Yo creo que en el arranque no hay rivales más accesibles que otros, porque son todos complicados. Respetamos a todo el mundo, nosotros vamos a hacer lo nuestro y 9 también lo hará.
- Otra vez en la Casildense. ¿Tenías muchas ganas de regresar?
Sí, la verdad que uno ha vuelto para tratar de hacer algo importante en la Liga, tras una experiencia espectacular que me ha tocado vivir. En este lapso de no estar en la Liga, uno aprendió mucho y la idea es llevar es llevar todo eso a cabo dentro del plantel que tenemos.
- ¿Qué te motivó a ser nuevamente el DT de Pujato?
El club. Sinceramente el club, por el orden, por el trato que he recibido cuando estuve, porque siempre estuvieron al lado de uno cuando me había ido. Pujato es una institución que te da tranquilidad para poder trabajar en todo sentido, desde lo laboral, el crecimiento personal, hasta lo económico.
- Llegaron algunos, otros se fueron. ¿Estás conforme con el plantel que armaste?
Sí, sinceramente conformamos el plantel que queríamos. Los dirigentes me dieron todo el apoyo para armar esto que armamos, y bueno…uno esta muy contento porque los jugadores que llegaron lo trajimos nosotros, con la expectativa obvia de que puedan hacer bien las cosas. Esta confianza que nosotros le brindamos, esperemos que ellos la puedan retribuir dentro del campo de juego.
- ¿Hay algún jugador que no conocías y te llamó la atención?
No, porque sinceramente los conozco a todos. A Salvi lo vimos con Pablito D´ Alessandro dos entrenamientos, cuando él estaba trabajando con jugadores libres. La verdad que nos llenó la vista muy rápido y tomé la decisión de incorporarlo y creo que va a ser una de las revelaciones de este torneo.
- Al arreglar con un club siempre se habla de proyectos. ¿Cuál le presentaste vos a Pujato?
El proyecto que siempre tenemos nosotros en mente. Como lo hicimos en Aprendices, tratar de incorporar muchos juveniles al primer plantel. Yo opino y lo vengo repitiendo desde que el primer día que pise la Liga, que los clubes van a tener que seguir invirtiendo en divisiones inferiores, porque no van a poder soportar el presupuesto que quieren manejar algunos clubes, llevando doce o quince jugadores. Ellos van a tener que seguir trabajando mucho y haciendo hincapié en divisiones inferiores, para seguir formando juveniles que le puedan dar frutos en sus clubes.
- ¿Llegando hasta que etapa se siente conforme en este campeonato?
Es difícil, porque ahora se ha complicado un poco. Siempre hay que apuntar a la clasificación. Evidentemente, si uno se pone a hablar con los quince entrenadores de los equipos, en su mentalidad, en sus ganas, en sus pensamientos está salir primero. No creo que ninguno de los entrenadores no sueñe con no salir campeón en este torneo. Después se irán marcando pautas de quien anda mejor, quien anda peor en el campeonato, pero nosotros primeramente apuntaremos a clasificar para estar en los puestos de vanguardia.
Texto perteneciente a Diego Gironelli. Publicado el 26 de febrero de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue, Casilda.
Alto en el cielo
En el día de la bandera, El Globo voló alto y volvió a dar muestra de su jerarquía. Le ganó 2 a 0 a Racing y en la parte inicial del campeonato, se quedó con el primer puesto. Los goles del Zapatudo los convirtieron Arias y San Julián.
¿Globo está? Siempre está. Pese a que promediando la primera rueda, todos apostaban por Pujato, Huracán asomó cabeza en las últimas fechas y terminó mirándolos a todos desde arriba. Por naturaleza y por la riqueza individual de sus jugadores, el equipo de Yayo nunca deja de ser candidato. Y lo revaloriza más aún, logrando ser en números, el mejor equipo de la primera rueda.
Los de Chabás comenzaron el partido bien despiertos y mientras algunos aún estaban bostezando, Federico Arias ya se había sacado las lagañas. A sólo siete minutos de iniciado el cotejo, aprovechó un error de Arocha y sin demasiada oposición, cabeceó la bola hacia la red, para marcar la primera emoción de la tarde.
Luego del gol, el primer cuarto de hora fue parejo y ambos compartieron el dominio de la pelota. Sin embargo, con el correr de los minutos, los de Simunovich se fueron adueñando del partido. Lo lograban con Torres ganando en la mitad de la cancha, pero principalmente, con el trabajo de Mariano Acosta. El delantero elegía retrasarse un poco e ir a buscar la pelota hacía la mitad de la cancha. Así daba una mano en la creación y se convertía en el jugador más inquietante del pleito. De todas maneras, el Submarino no lograba transformar ese dominio en situaciones de gol y por eso Lorenzi no pasaba sofocones.
Al igual que en la etapa inicial, en el complemento, los de Lombardi convirtieron la primera situación de riesgo que generaron. Esta vez, quien gritó fue San Julián, tras la asistencia de Guffanti. Luego de la conquista, como en toda la tarde, el trámite continuó siendo chato. Aunque dentro de ese contexto, a medida que pasaban los minutos, los de Villada metían más gente en ataque y en el fondo dejaban huecos, que eran aprovechados por el anfitrión. Con la solidez que mostraba la última línea, especialmente Nadalini y algunas apariciones de Guffanti en ofensiva, los Zapatudos controlaron el partido, generaron algunas chances de gol y casi no sufrieron peligro.
Luego de transitar gran parte del año en condición de escolta, el abanderado terminó siendo Huracán. Ahora el equipo de Yayo buscará seguir haciendo bien los deberes, para continuar alimentando sus sueños de vuelo triunfal.
Texto de Diego Gironelli. Publicado el 26 de junio de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue, Casilda.
¿Globo está? Siempre está. Pese a que promediando la primera rueda, todos apostaban por Pujato, Huracán asomó cabeza en las últimas fechas y terminó mirándolos a todos desde arriba. Por naturaleza y por la riqueza individual de sus jugadores, el equipo de Yayo nunca deja de ser candidato. Y lo revaloriza más aún, logrando ser en números, el mejor equipo de la primera rueda.
Los de Chabás comenzaron el partido bien despiertos y mientras algunos aún estaban bostezando, Federico Arias ya se había sacado las lagañas. A sólo siete minutos de iniciado el cotejo, aprovechó un error de Arocha y sin demasiada oposición, cabeceó la bola hacia la red, para marcar la primera emoción de la tarde.
Luego del gol, el primer cuarto de hora fue parejo y ambos compartieron el dominio de la pelota. Sin embargo, con el correr de los minutos, los de Simunovich se fueron adueñando del partido. Lo lograban con Torres ganando en la mitad de la cancha, pero principalmente, con el trabajo de Mariano Acosta. El delantero elegía retrasarse un poco e ir a buscar la pelota hacía la mitad de la cancha. Así daba una mano en la creación y se convertía en el jugador más inquietante del pleito. De todas maneras, el Submarino no lograba transformar ese dominio en situaciones de gol y por eso Lorenzi no pasaba sofocones.
Al igual que en la etapa inicial, en el complemento, los de Lombardi convirtieron la primera situación de riesgo que generaron. Esta vez, quien gritó fue San Julián, tras la asistencia de Guffanti. Luego de la conquista, como en toda la tarde, el trámite continuó siendo chato. Aunque dentro de ese contexto, a medida que pasaban los minutos, los de Villada metían más gente en ataque y en el fondo dejaban huecos, que eran aprovechados por el anfitrión. Con la solidez que mostraba la última línea, especialmente Nadalini y algunas apariciones de Guffanti en ofensiva, los Zapatudos controlaron el partido, generaron algunas chances de gol y casi no sufrieron peligro.
Luego de transitar gran parte del año en condición de escolta, el abanderado terminó siendo Huracán. Ahora el equipo de Yayo buscará seguir haciendo bien los deberes, para continuar alimentando sus sueños de vuelo triunfal.
Texto de Diego Gironelli. Publicado el 26 de junio de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue, Casilda.
Papá pitufo
Atlético Chabás logró un triunfo de oro ante Argentino de Fuentes. Pitu Barrientos ingresó en el complemento y cuando pocos lo creían posible, marcó el gol que le dio los tres puntos al León. Los de Pozzi ahora esperan por el trascendental choque ante Huracán.
La tarde se moría en Chabás y un aire de inconformismo invadía el Cemento. Ni Atlético, ni mucho menos Argentino podían resignar más puntos y el único resultado que ambos veían con buenos ojos, era la victoria. Cuando todo parecía indicar que no había vencedores ni vencidos, Barrientos cambió la historia y el cuento fue otro.
Martín dio el pitazo inicial y los primeros minutos de juego dejaban mucho que desear. Los dos equipos se mostraban tímidos y no había nadie que rompiera el molde. Sin embargo, con el correr del tiempo, el local se fue posicionando mejor dentro del campo. Ganaba la mitad con Alonso y Casadei, y generalmente se desplegaba por la derecha, donde aparecía Rodríguez. Mientras tanto, en Argentino todo era demasiado estático. Pallero y Marino se encontraban muy solos arriba y no había nadie que generase un desborde. De a poco, los de Fitín Casadei fueron perdiendo cada vez más el dominio de la pelota, y cuando la recuperaban, rápidamente se le entregaban al rival.
Pasando la media hora de juego, los chabasenses comenzaban a encontrar los huecos y a generar situaciones claras para llegar al gol. Mientras que Argentino, lejos estuvo de preocupar a Borro y recién sobre el final contó con una chance.
El primer tiempo se iba con el Lagunero dominando las acciones y convirtiendo a Daniel Piriz en una de las figuras del partido. El arquero se quedó con los gritos de los Leones, que contaron con algunas chances claras para retirarse a los vestuarios con el resultado a su favor.
En el complemento el desenlace fue otro. El local cedió más al esférico y el ingreso de Videla le dio más frescura al Guerrillero, que lucía más ofensivo que en la primera parte y mostraba más iniciativa para llegar al gol. Lo buscó más aún, sumando gente en el ataque con la entrada de Petunchi, pero el fondo de Atlético respondió siempre bien. Principalmente, a través del buen segundo tiempo de Moretta, que resultó ser impasable para los delanteros de Argentino.
Faltaba un minuto para llegar a los noventa y todo hacía suponer que iba a ser una tarde sin goles en Chabás. Sin embargo, en ese preciso momento un pitufo se hizo gigante en el Cemento. Barrientos se adueñó de un tiro libre y definió al palo del arquero, que sólo atinó a mirar. La bola ingresó junto al poste y además del gol, significó tres importantísimos puntos para el León. Porque con la victoria, los de Pozzi van ganando terreno en la tabla y toman más entusiasmo para el domingo visitar a Huracán, su eterno rival.
Artículo perteneciente a Diego Gironelli. Publicado el 12 de julio de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue, de la ciudad de Casilda.
La tarde se moría en Chabás y un aire de inconformismo invadía el Cemento. Ni Atlético, ni mucho menos Argentino podían resignar más puntos y el único resultado que ambos veían con buenos ojos, era la victoria. Cuando todo parecía indicar que no había vencedores ni vencidos, Barrientos cambió la historia y el cuento fue otro.
Martín dio el pitazo inicial y los primeros minutos de juego dejaban mucho que desear. Los dos equipos se mostraban tímidos y no había nadie que rompiera el molde. Sin embargo, con el correr del tiempo, el local se fue posicionando mejor dentro del campo. Ganaba la mitad con Alonso y Casadei, y generalmente se desplegaba por la derecha, donde aparecía Rodríguez. Mientras tanto, en Argentino todo era demasiado estático. Pallero y Marino se encontraban muy solos arriba y no había nadie que generase un desborde. De a poco, los de Fitín Casadei fueron perdiendo cada vez más el dominio de la pelota, y cuando la recuperaban, rápidamente se le entregaban al rival.
Pasando la media hora de juego, los chabasenses comenzaban a encontrar los huecos y a generar situaciones claras para llegar al gol. Mientras que Argentino, lejos estuvo de preocupar a Borro y recién sobre el final contó con una chance.
El primer tiempo se iba con el Lagunero dominando las acciones y convirtiendo a Daniel Piriz en una de las figuras del partido. El arquero se quedó con los gritos de los Leones, que contaron con algunas chances claras para retirarse a los vestuarios con el resultado a su favor.
En el complemento el desenlace fue otro. El local cedió más al esférico y el ingreso de Videla le dio más frescura al Guerrillero, que lucía más ofensivo que en la primera parte y mostraba más iniciativa para llegar al gol. Lo buscó más aún, sumando gente en el ataque con la entrada de Petunchi, pero el fondo de Atlético respondió siempre bien. Principalmente, a través del buen segundo tiempo de Moretta, que resultó ser impasable para los delanteros de Argentino.
Faltaba un minuto para llegar a los noventa y todo hacía suponer que iba a ser una tarde sin goles en Chabás. Sin embargo, en ese preciso momento un pitufo se hizo gigante en el Cemento. Barrientos se adueñó de un tiro libre y definió al palo del arquero, que sólo atinó a mirar. La bola ingresó junto al poste y además del gol, significó tres importantísimos puntos para el León. Porque con la victoria, los de Pozzi van ganando terreno en la tabla y toman más entusiasmo para el domingo visitar a Huracán, su eterno rival.
Artículo perteneciente a Diego Gironelli. Publicado el 12 de julio de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue, de la ciudad de Casilda.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)