En el día de la bandera, El Globo voló alto y volvió a dar muestra de su jerarquía. Le ganó 2 a 0 a Racing y en la parte inicial del campeonato, se quedó con el primer puesto. Los goles del Zapatudo los convirtieron Arias y San Julián.
¿Globo está? Siempre está. Pese a que promediando la primera rueda, todos apostaban por Pujato, Huracán asomó cabeza en las últimas fechas y terminó mirándolos a todos desde arriba. Por naturaleza y por la riqueza individual de sus jugadores, el equipo de Yayo nunca deja de ser candidato. Y lo revaloriza más aún, logrando ser en números, el mejor equipo de la primera rueda.
Los de Chabás comenzaron el partido bien despiertos y mientras algunos aún estaban bostezando, Federico Arias ya se había sacado las lagañas. A sólo siete minutos de iniciado el cotejo, aprovechó un error de Arocha y sin demasiada oposición, cabeceó la bola hacia la red, para marcar la primera emoción de la tarde.
Luego del gol, el primer cuarto de hora fue parejo y ambos compartieron el dominio de la pelota. Sin embargo, con el correr de los minutos, los de Simunovich se fueron adueñando del partido. Lo lograban con Torres ganando en la mitad de la cancha, pero principalmente, con el trabajo de Mariano Acosta. El delantero elegía retrasarse un poco e ir a buscar la pelota hacía la mitad de la cancha. Así daba una mano en la creación y se convertía en el jugador más inquietante del pleito. De todas maneras, el Submarino no lograba transformar ese dominio en situaciones de gol y por eso Lorenzi no pasaba sofocones.
Al igual que en la etapa inicial, en el complemento, los de Lombardi convirtieron la primera situación de riesgo que generaron. Esta vez, quien gritó fue San Julián, tras la asistencia de Guffanti. Luego de la conquista, como en toda la tarde, el trámite continuó siendo chato. Aunque dentro de ese contexto, a medida que pasaban los minutos, los de Villada metían más gente en ataque y en el fondo dejaban huecos, que eran aprovechados por el anfitrión. Con la solidez que mostraba la última línea, especialmente Nadalini y algunas apariciones de Guffanti en ofensiva, los Zapatudos controlaron el partido, generaron algunas chances de gol y casi no sufrieron peligro.
Luego de transitar gran parte del año en condición de escolta, el abanderado terminó siendo Huracán. Ahora el equipo de Yayo buscará seguir haciendo bien los deberes, para continuar alimentando sus sueños de vuelo triunfal.
Texto de Diego Gironelli. Publicado el 26 de junio de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue, Casilda.
jueves, 23 de septiembre de 2010
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