sábado, 4 de diciembre de 2010

Fútbol y comportamiento… ¿humano?

La cobardía de descalificar a los otros, cuando no somos capaces de hacernos cargo siquiera de nosotros mismos.

Lunes 29 de noviembre, miro por la ventana, pienso en el campeonato que está llegando a su fin y me abstraigo de lo esencialmente futbolístico para hacer hincapié en la gente y su comportamiento. Al realizarlo intento ser positivo, pero al ser objetivo caigo en la resignación. Es como si la historia se hubiera repetido. El camino es siempre igual y año tras año me encuentro con más de lo mismo. El comentario en el banco, la carnicería de Juan o el mercadito de la vuelta de la esquina no cambia jamás. Se habla sobre árbitros con desempeños mediocres, lo que dijo el Periodista de El Alargue o de la 101, lo “burro” que es tal o cual jugador y demás. “Que este no puede dirigir más”, “Que el otro no tiene vergüenza para jugar al fútbol”, “Que Pepito tiene un micrófono y no tiene idea”, “que Fulano no siente la camiseta” o “que Mengano viene sólo por la plata”
Para acusar somos expertos, para descalificar, especialistas. El dedo indicador lo usamos con tal facilidad que ni nos detenemos a pensar un segundo en los otros y las posibles causas de sus humanos errores. Nuestra opinión es la única que vale y la del resto, basura pura. Estamos subidos al atril del ego y de allí no queremos bajarnos. Nos alimentamos con los comentarios de los demás, que reflejan nuestra postura y así nos sentimos inequívocos de lo que decimos. Sólo así adquirimos seguridad, porque si fuésemos la única persona subida al alambrado, insultando y basureando cuanto jugador se cruce por frente a nuestros ojos, se nos desmoronaría la cara de vergüenza. Nos sentiríamos cual rata de alcantarilla y sólo así caeríamos en la cuenta de lo que generamos con el proceder de nuestros actos.
Miro por la ventana, me pongo a pensar en el comportamiento humano y me pregunto: ¿Será que cada día somos menos humanos?, ¿Será que nuestra propia soberbia nos hace impune?, o… ¿será que nuestras vidas marchan tan pero tan mal, que no podemos hacernos cargos de lo infelices que somos y necesitamos descargarnos despedazando a los otros? Esos “otros”, que viéndolos con una mirada más humana, no terminan siendo ni más ni menos que “los nuestros”.

Texto pertecneciente a Diego Gironelli. Publicado el 29 de noviembre de 2010 en el Periódico deportivo El Alargue.

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